lunes, 22 de febrero de 2010

De un hijo a su mamá y para la mia en especial.

No puedo hacer la promesa
de seguirte a donde vayas.
Y así te quedes
sabes que no puedo estar
siempre al lado tuyo.

Te dejo tres cosas
mi pañuelo azul, mi anillo
dorado y esos viejos pero
útiles zapatos que usé
tanto tiempo.

Al pañuelo usalo solo en la cabeza,
así me tendrás presente en una parte
de tus pensamientos;
el anillo va en la mano izquierda
pues la derecha es sólo tuya y la que te
sobra te la doy yo.
Los zapatos me sirvieron por años
para caminar,
los agujeros son por
las veces que tropecé, pero como
siempre me dijiste, con un parche
se arreglan.

Dejame ir, dejame ser,
pero dejame a la vez estar con vos.
No es mucho lo que pido.
Dejame agradecerte, y dejame
disculparme con vos.

El tren mes espera,
te dejo un gracias, un perdón,
y un hasta luego.
Hasta otro tiempo donde el
tiempo nos dé arrugas a ambas
y siga creciendo este amor por ti.

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